Hermosa quimera...
Temprano la noche muere entre un mar de estrellas que se asoma en mi ventana, los pies de este ser caminan entre sombras, cansados e imprescindibles, la noche abraza una mirada, conmueve un caminar, seduce en sus alas a éste ángel que ha llegado sin claudicar.
En el corazón del país, los intereses son cada vez mas fuertes, se vive un intenso olor a sangre, se respira un sentimiento de dolor; en general las pisadas que recorren desiertos, ríos y uno que otro gringo armado, corren cada vez mas lento, con el fin de morir en el intento, y no fallecer en un falso movimiento por perder la dignidad, cuando el viento lo lleve a su morada, tan lejos de su hogar.
Las monedas hacen de las suyas, no queda más, estos pies cansados no pueden salir a respirar, el ardor que llega por la planta, se cuela a la conciencia, los bailes desmesurados de una éxotica conciencia no paran cuando la música deja de brillar.
Un calzado lustroso, la perra no puede más, la camisa de marca, el pantalón de tela fina, pero no hay personalidad, su piel se une a las manos de un desconocido, la billetera se abre, el vino se sirve y con el trago amargo de un licor éxtraño el cuerpo no puede más. Bajo ésta tela, existe un hijo, un destino incierto, una familia defraudada, pero miles de pesos por una bailada.
Ya, a altas horas de la noche, se presenta el derroche de los sentimientos encontrados y unos falsos movimientos con sabor a carne; estos hacen de la lujuria un pecado capital, la perra no puede más, descansa en brazos de un Dios griego, bebe de la mano de un borrego y la figura celestial que no la deja mientras no para de pecar.
Son muchas manos, y muchas mas serán... nos regocija la entrada de un movimiento deforme, la salida se ve cerca ya, el humo de los vinos comienza a desflorar, va matando cada pétalo de pubertad, ya llora la ansiedad, miles de genes derrochados, miles de conciencias muertas, y la sociedad las juzga mal...
Todo comienza al final, el mundo bizarro se ha presentado de una manera sublime, las letras que acarician sus oídos revientan otros más.
Hay un hijo, sueños derrotados, "si quiero ser contadora" reclama bajo una copa, mientras muestra un poco mas de su integridad, no hay más, las manos recorren su piel, ella no baila, ella no sonríe, la vida le ha llorado tantas veces mas, y su jefe exige una paga que no sabe ganar.
La sociedad entra de nuevo, es un verbo sin cantar, es una acción inconclusa, es limitar la intimidad, son unos tacones dorados con una altura singular, es un tubo en el pasado para no recordar, son vueltas en piruetas de manzanas, son ilusiones y no hay mas...
Oda a aquellas que la política les viene de más, que han sabido ganar a cuestas de lo que opine el Tío Sam, que han sabido ir más allá del bien y el mal, orgullosas nihilistas, que lo negro ha llegado a ser tan perfecto en éste mundo sin igual, donde las especies procuran la muerte mas que la paz, donde no sabemos donde estan las balas, o si vienen del más allá.
He aqui el reino mágico, donde la lluvia que cae por parte de un Dios oculto, y un Dios castigador, elige a un hereje para gobernar, donde de ésta lluvia no caen gotas, no moja como las demás, caen cientos de balas cruzando los oceanos para encontrarse con éstas damas sin hogar, donde caen en inocentes que tienen una copa de más, donde desangran por los dientes, donde la celda de azúcar no es mas que esto, unas palabras sin cesar, un ciento de oyentes, un ciento de vivientes y no hay mas.
La jauría recolecta ésta sangre, bebe sin cesar, dejenme ahora, dejenme llorar, por que estas lagrimas que ahora emanan como balas en el altar, son para mi, cruzan mi garganta, se clavan en mi respiración de tal modo, que ahora es un deleite respirar; son para aprender a vivir, pero ahora estoy muerto, y mas nada puedo hacer para vivir.
En el corazón del país, los intereses son cada vez mas fuertes, se vive un intenso olor a sangre, se respira un sentimiento de dolor; en general las pisadas que recorren desiertos, ríos y uno que otro gringo armado, corren cada vez mas lento, con el fin de morir en el intento, y no fallecer en un falso movimiento por perder la dignidad, cuando el viento lo lleve a su morada, tan lejos de su hogar.
Las monedas hacen de las suyas, no queda más, estos pies cansados no pueden salir a respirar, el ardor que llega por la planta, se cuela a la conciencia, los bailes desmesurados de una éxotica conciencia no paran cuando la música deja de brillar.
Un calzado lustroso, la perra no puede más, la camisa de marca, el pantalón de tela fina, pero no hay personalidad, su piel se une a las manos de un desconocido, la billetera se abre, el vino se sirve y con el trago amargo de un licor éxtraño el cuerpo no puede más. Bajo ésta tela, existe un hijo, un destino incierto, una familia defraudada, pero miles de pesos por una bailada.
Ya, a altas horas de la noche, se presenta el derroche de los sentimientos encontrados y unos falsos movimientos con sabor a carne; estos hacen de la lujuria un pecado capital, la perra no puede más, descansa en brazos de un Dios griego, bebe de la mano de un borrego y la figura celestial que no la deja mientras no para de pecar.
Son muchas manos, y muchas mas serán... nos regocija la entrada de un movimiento deforme, la salida se ve cerca ya, el humo de los vinos comienza a desflorar, va matando cada pétalo de pubertad, ya llora la ansiedad, miles de genes derrochados, miles de conciencias muertas, y la sociedad las juzga mal...
Todo comienza al final, el mundo bizarro se ha presentado de una manera sublime, las letras que acarician sus oídos revientan otros más.
Hay un hijo, sueños derrotados, "si quiero ser contadora" reclama bajo una copa, mientras muestra un poco mas de su integridad, no hay más, las manos recorren su piel, ella no baila, ella no sonríe, la vida le ha llorado tantas veces mas, y su jefe exige una paga que no sabe ganar.
La sociedad entra de nuevo, es un verbo sin cantar, es una acción inconclusa, es limitar la intimidad, son unos tacones dorados con una altura singular, es un tubo en el pasado para no recordar, son vueltas en piruetas de manzanas, son ilusiones y no hay mas...
Oda a aquellas que la política les viene de más, que han sabido ganar a cuestas de lo que opine el Tío Sam, que han sabido ir más allá del bien y el mal, orgullosas nihilistas, que lo negro ha llegado a ser tan perfecto en éste mundo sin igual, donde las especies procuran la muerte mas que la paz, donde no sabemos donde estan las balas, o si vienen del más allá.
He aqui el reino mágico, donde la lluvia que cae por parte de un Dios oculto, y un Dios castigador, elige a un hereje para gobernar, donde de ésta lluvia no caen gotas, no moja como las demás, caen cientos de balas cruzando los oceanos para encontrarse con éstas damas sin hogar, donde caen en inocentes que tienen una copa de más, donde desangran por los dientes, donde la celda de azúcar no es mas que esto, unas palabras sin cesar, un ciento de oyentes, un ciento de vivientes y no hay mas.
La jauría recolecta ésta sangre, bebe sin cesar, dejenme ahora, dejenme llorar, por que estas lagrimas que ahora emanan como balas en el altar, son para mi, cruzan mi garganta, se clavan en mi respiración de tal modo, que ahora es un deleite respirar; son para aprender a vivir, pero ahora estoy muerto, y mas nada puedo hacer para vivir.