El pirata de los mares...
Miles de cuhillos apuntan a mis ojos, una tormenta de estrellas cae dentro del oceano, y las metas no son las mismas, por que todo parece indicar que se ha cambiado el rumbo, aquel camino sinuoso por el que mi caminar bajo un árbol, una lluvia, un rayo, todo lo hacía tenebroso, no está mal, pero indica plenamente un nuevo fracaso y un viaje que a final de cuentas terminaría mal.
Me pierdo en una nube, en donde creo que estará la respuesta, pero lo malo es que aún no se la pregunta, ¿por que dentro del espirítu humano existe una interminable búsqueda de respuestas que no queremos conocer? No me lo explico, en ocasiones quisiera ser un romántico incurable que sabe todas las respuestas que nos han dado en la mano, las religiones, los escritores, alguno que otro libro, etc. Pero no puedo hacerlo.
Me inscribo en un carrusel que no hace mas que dar vueltas en una misma dirección, ¿es eso diversión?, creo que no lo es, pero estoy ahí, arriba de una quimera buscando un elixir para esta maldita depresión de la que soy víctima, no busco un antídoto, quiero aunque sea un sedante para ser usado, para escapar efímeramente dentro de un rayo de luz, como si prendiera un arcoiris por la cola para que me lleve a su lugar de origen, donde existe la capacidad de desaparecer dentro de una selva de concreto, y volver a aparecer en un hermoso bosque encantado por detras de una cascada.
Como quisiera volar, encontrarme en un enorme barco pirata, dirigiendo a una tripulación de embravecidos marineros cuya lealtad no la compran otros aventureros de los mares, con una agilidad sin igual para el metal y el fuego, encontrando misteriosos tesoros y anclando cerca de bares donde tomaría vino despertando la envidia del mismo Báco, hasta terminar descansando de nueva cuenta en mi barco.
Vivir de mar en mar, conquistando antiguas culturas y rompiendo con esquemas de los que somos víctimas por el hecho de tener carácter, simplemente sobreviviendo.
Me pierdo en una nube, en donde creo que estará la respuesta, pero lo malo es que aún no se la pregunta, ¿por que dentro del espirítu humano existe una interminable búsqueda de respuestas que no queremos conocer? No me lo explico, en ocasiones quisiera ser un romántico incurable que sabe todas las respuestas que nos han dado en la mano, las religiones, los escritores, alguno que otro libro, etc. Pero no puedo hacerlo.
Me inscribo en un carrusel que no hace mas que dar vueltas en una misma dirección, ¿es eso diversión?, creo que no lo es, pero estoy ahí, arriba de una quimera buscando un elixir para esta maldita depresión de la que soy víctima, no busco un antídoto, quiero aunque sea un sedante para ser usado, para escapar efímeramente dentro de un rayo de luz, como si prendiera un arcoiris por la cola para que me lleve a su lugar de origen, donde existe la capacidad de desaparecer dentro de una selva de concreto, y volver a aparecer en un hermoso bosque encantado por detras de una cascada.
Como quisiera volar, encontrarme en un enorme barco pirata, dirigiendo a una tripulación de embravecidos marineros cuya lealtad no la compran otros aventureros de los mares, con una agilidad sin igual para el metal y el fuego, encontrando misteriosos tesoros y anclando cerca de bares donde tomaría vino despertando la envidia del mismo Báco, hasta terminar descansando de nueva cuenta en mi barco.
Vivir de mar en mar, conquistando antiguas culturas y rompiendo con esquemas de los que somos víctimas por el hecho de tener carácter, simplemente sobreviviendo.
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