El hombre de gris.
El hombre que nace para ser frío, cuyas venas se postran ante la omnipresencia de la naturaleza y un pequeño cachorro le basta para incluír en su vocabulario la palabra ternura, para saber que aquella dosis de plomo de la que tanto hablan y maldicen, no es mas que una quimera que viaja en un cariñoso unicornio policromo a donde las letras pierden todo sentido, donde una estrella crece aflorando su belleza y es ahí cuando él se siente vulnerable.
Una cuchilla atraviesa fieramente la coraza que protege al hombre frío, mientras una lágrima yace en arrogancia helandose cada vez mas al caer, su hijo le nubla la vista, y todo indica que esta a punto de fallecer.
A éste punto el hombre sin corazón, el lobo y sus motivos lo hubieran desangrado por tener exactamente como él un hambre de sobreviviencia, ahora la moral ha tomado una víctima más, los desvalores sociales, son una simple anatomía de un alma agonizante que el puente no puede cruzar, y voltea a verse los pies gritando: ¡Mátame de una vez! ¡haz caer ahora toda tu fuerza como lo hiciste con Job! Mata mi rebaño, mis hijos, destruye mi hogar, ¡¡¡nacido sin capacidad de amar!!!, Estoy sentado en un mar de mediocridad por querer entender todos los conecptos de los que nos has hecho víctimas, a los que nos has escalvizado, - la voz un poco más quebrada denota un coraje intenso que el hombre no puede callar- hazlo ahora, no puedo más...
Es una noche gris, el viento se escucha colado entre los grandes árboles que rodean al hombre, y el inmerso ante la calamidad, no se arrodilla, no reza, gritos nada más.
Dentro de ésta noche gris, la luna sonríe de una manera extraña, se enlaza en su cuerno un haz de luz que no puedo describir, el caballero quiere perderse, no quiere morir, no entra el juego de su voluntad al saber que no puede reír, que jamás pudo amar, pero ¡chingao! como lo ha intentado, ha querido sobrevivir creyendo en ti, creyendo en el amor, en una vida recta y pulcra para solo verse pisoteado por unos cuantos, y tu aún tienes el cinismo de augurarle una vida mejor en el más alla! donde se supone no existe el dolor, no existe el sentimiento, eres un ente puro que ha creado un maleficio.
El hombre voltea al cielo, siente como es movido como la pieza de un rompecabezas barato, siente tu gélida risa, tu mirada condescendiente, y tu, no haces nada por el amor, es solo una pieza mas; adelante crea otra igual.
Una cuchilla atraviesa fieramente la coraza que protege al hombre frío, mientras una lágrima yace en arrogancia helandose cada vez mas al caer, su hijo le nubla la vista, y todo indica que esta a punto de fallecer.
A éste punto el hombre sin corazón, el lobo y sus motivos lo hubieran desangrado por tener exactamente como él un hambre de sobreviviencia, ahora la moral ha tomado una víctima más, los desvalores sociales, son una simple anatomía de un alma agonizante que el puente no puede cruzar, y voltea a verse los pies gritando: ¡Mátame de una vez! ¡haz caer ahora toda tu fuerza como lo hiciste con Job! Mata mi rebaño, mis hijos, destruye mi hogar, ¡¡¡nacido sin capacidad de amar!!!, Estoy sentado en un mar de mediocridad por querer entender todos los conecptos de los que nos has hecho víctimas, a los que nos has escalvizado, - la voz un poco más quebrada denota un coraje intenso que el hombre no puede callar- hazlo ahora, no puedo más...
Es una noche gris, el viento se escucha colado entre los grandes árboles que rodean al hombre, y el inmerso ante la calamidad, no se arrodilla, no reza, gritos nada más.
Dentro de ésta noche gris, la luna sonríe de una manera extraña, se enlaza en su cuerno un haz de luz que no puedo describir, el caballero quiere perderse, no quiere morir, no entra el juego de su voluntad al saber que no puede reír, que jamás pudo amar, pero ¡chingao! como lo ha intentado, ha querido sobrevivir creyendo en ti, creyendo en el amor, en una vida recta y pulcra para solo verse pisoteado por unos cuantos, y tu aún tienes el cinismo de augurarle una vida mejor en el más alla! donde se supone no existe el dolor, no existe el sentimiento, eres un ente puro que ha creado un maleficio.
El hombre voltea al cielo, siente como es movido como la pieza de un rompecabezas barato, siente tu gélida risa, tu mirada condescendiente, y tu, no haces nada por el amor, es solo una pieza mas; adelante crea otra igual.