Estrés
Los duendes del ropero asoman sus cabezas, "hoy, no quiero pelear" les respondí, la insistencia llegó al exceso, me cansé; aun sin pelear, una pequeña duende se separó de los demás, me guío por los cerezos y los campos.
Recolecté junto con ella frutos y espinas, caminamos hacia unas verdes praderas que en el horizonte se confundian con el cielo, de repente ella se perdió o yo me perdí, lo malo es que no nos perdimos juntos; seguí caminando hacia donde encontré un cartel: "Se me olvidó, que te olvidé..."
El alma muere lentamente ante la belleza, la belleza se acrecenta como un monstruo; es una cacería, el monstruo está cerca... matemos a la belleza.
Recolecté junto con ella frutos y espinas, caminamos hacia unas verdes praderas que en el horizonte se confundian con el cielo, de repente ella se perdió o yo me perdí, lo malo es que no nos perdimos juntos; seguí caminando hacia donde encontré un cartel: "Se me olvidó, que te olvidé..."
El alma muere lentamente ante la belleza, la belleza se acrecenta como un monstruo; es una cacería, el monstruo está cerca... matemos a la belleza.