Siempre la misma
Pobre valor me acecha después de ver un perro café seguirme por la calle, pobre valor me aqueja de tanta pregunta acerca de quien puedo ser y no soy, pobre valor siento cada que escucho tu voz, y por mas que no puedo voltear atrás, siempre termino extrañandote como desde el primer día.
Curiosos nudos transitan los caminos de mis venas a mi corazón, recorren el azul a exceso de velocidad al momento en que veo tu nombre en un teléfono o pongo tu voz a mi oído como cuando me querías.
Siempre en pasado, nunca en presente, siempre fue lo que pudo ser, y no fue, y ahora, cuando creo que estarías feliz a mi lado, nunca podré decirte que lo intentemos de nuevo, simplemente porque no lo merezco.
Las calles y sus fantasmas murmuran al mi pasar diciendo pobre de aquel que va delante del perro café, pobre de aquel que podía ser lo que no es, pobre de aquel que escucha la voz de su ser y de lo que él no puede hacer.
El alma muere lentamente ante la belleza, la belleza se acrecenta como un monstruo; es una cacería, el monstruo está cerca... matemos a la belleza.
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